En el año 1860 Santiago debía de tener todavía en esa época en que no contaba más que el primer medio siglo de vida de capital independiente un sabor colonial.
La gran mayoría de las casas era de un solo piso al nivel del suelo, o con una o dos gradas de elevación. El material que se había empleado era adobe, que se enlucia y blanqueaba después. Los tejados tenían aleros que avanzaban, cubriendo una parte de la vereda contra la lluvia y el sol alto del verano.
La Alameda comenzaba al oriente por lo que llamaban las Cajitas de Agua y que era algo como depósitos de distribución ,recubierto por unas pequeñas pirámides de albañilería. Luego venían, hacia abajo, las plantaciones de álamos altos, oscuros, rectos y robustos, que dieron nombre a todo ese sitio llamado Alameda de Las Delicias.
Los textos han sido seleccionados del libro "Memorias de 80 años" de Ramón Subercaseaux.
La fotografias han sido mejoradas y coloreadas por IA Gemini para una mejor y mas vívida experiencia en este viaje a Santiago de hace mas de 160 años.













